‘Los Supersónicos’: un salto hacia el futuro

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuro

¿Cómo no aprovechar el modelo de Los Picapiedra para otras aventuras? Eran los primeros años de los sesenta, cuando la sociedad soñaba con vehículos experimentales, productos de la alta tecnología, y con viviendas “a todo confort” como ofrecía la publicidad en las pantallas de televisión. Con tales ingredientes y el hipotético modelo de una sociedad futurista, no podía salir otra cosa que Los Supersónicos, clásica familia del año 2062.

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuroEl primer episodio lo emitió la ABC, la noche del 23 de septiembre de 1962, nada menos que un domingo en el horario estelar de la programación. Lo precedió una atractiva publicidad que hablaba de un matrimonio del futuro con hijos modélicos y doncella-robot. Pero la originalidad del proyecto estuvo, probablemente en el hecho de adelantarse a series como Perdidos en el espacio o Star Trek.

Con los sorprendentes Picapiedras a la espalda y un Don Gato de aire chaplinesco, la familia supersónica, aunque resultona, era algo convencional. Ultra Sónico, esposa “ejemplar” la dibujada, que nunca oyó hablar de otra cosa que no fuera ir de compras o interesarse por alguna cosa artística para no parecer totalmente tonta. Ya la caracteriza así la cabecera de cada episodio, cuando en vez de coger el dinero que le da el marido, echa mano directamente de la billetera.

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuroSu esposo Súper Sónico conserva el mismo perfil machista de la serie, y estúpidas preocupaciones, como no llegar tarde a un trabajo de tres horas al día en el que solo toca un botón. O llegar a vicepresidente de la compañía para la que apenas mueve un dedo.

A tan destacados especímenes del futuro: una derrochadora y un inútil, se une la inteligencia y compostura del pequeño Cometín, que parece resarcir la familia. Niño sabio, un buen alumno que asiste a la Escuela de la Osa Menor. Demasiado bueno para ser verdad. Apenas llega a los diez años y ya ha vencido la fuerza de gravedad, pues es capaz de caminar por el techo. Pero Cometín por eso no deja de admirar a su personaje favorito y encarnar al superhéroe Zoom. Nada que ver con su hermana Lucero, de unos dieciséis años. Solo piensa en chicos y en bailar o llevar el último modelo (reflejo de su madre). Posee un diario digital, Didi, y podemos suponer que no es demasiado aplicado.

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuroLa secundaria Robotina suscita un mayor interés. Tiene una voz nasal que nos recuerda a cualquier doncella de color. Sin duda, remembranzas de Tom y Jerry. Cuando la compraron, se veía que era un modelo anticuado. Aunque muy servicial y buena gente, como el Hombre de Hojalata de El mago de Oz. Incluso enamoradiza.

Otros secundarios son el jefe de Súper Sónico, el pequeño y déspota señor Spacely, el propietario de la competencia, Industrias Cogswell y Orbitty, especie de gremlin incluido en la etapa de los años ochenta.

Mención aparte merece Astro, el perro de los Supersónicos. Inspiración para el muy popular Scooby-Doo, que habla como lo hará el can de esa pandilla de miedosos. Astro aparecerá en el cuarto episodio, y algunos más tarde sabremos que procedía de una  familia acomodada; era Tralfaz la mascota del riquísimo J.P. Gottrockets.

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuroColumnas de hormigón y estructuras de acero y cristal componen el paisaje de Orbit-City, la ciudad donde se desarrolla esta sitcom de media hora.  La casa es una máquina para vivir. Elevadas construcciones entre las que se vuela y sobrevuela, con interiores escasamente adornados. Muy a tono con las nuevas corrientes arquitectónicas y decorativas, donde vemos que la actividad la desarrollan, fundamentalmente, las máquinas. Y los humanos, sobre todo, ven televisión. Un futuro con más de lo mismo, la gente fuma, hay tubos de escape en los vehículos, y atascos, aunque nadie utiliza el móvil, ni internet…

Quizás, el mayor anacronismo es una metáfora de la cruda y eterna realidad laboral: para despedir a un empleado, en alguno de los capítulos, aparece una pierna articulada que le da una patada. Y la empresa de George la vigila el televisor jefe. Sin querer el Gran Hermano quedó simbolizado.

'Los Supersónicos': un salto hacia el futuroLos Supersónicos no soportó la dura competencia en prime time su día de emisión. Había excesiva competencia lo que obligó a detener el proyecto futurista quedando inicialmente en veinticuatro episodios que se repusieron el sábado por la mañana.

Sin embargo, Los Supersónicos no cayeron en el olvido. Hanna y Barbera los recuperaron haciendo episodios nuevos, algunos muy bien planificados. Con el tiempo, se convirtió en un clásico, pero deudor de Los Picapiedra, hasta el punto de incluir en los créditos de cierre un guiño alusivo a esta serie.

¿Y fue el final? No. Cartoon Network produciría dos intentos fallidos de resucitar la mítica serie con The Jetsons: Father & Son Day y The Jetsons: The Best Son, con la supervisión del iconoclasta animador John Kricfalusi pero la familia Supersónico, paradójicamente, no consiguió dar ese nuevo salto hasta el futuro.

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